Michael Rathje
De adicto, a la adicción por Cristo.

Soy Michael, Misionero Voluntario de la Fundación Orión, nací en un hogar “ateo” y lo único que conocía de Dios era la canción que cantábamos con mi hermana a la hora de la comida como familia. Puedo decir que no me hizo falta “nada” tenía todo lo que un niño podía desear o necesitar, esto trajo como consecuencia una vida rutinaria llena de malos hábitos; era adicto a los videojuegos, televisión, fumaba marihuana y salía a todo tipo de lugares.

Estudié carpintería desde los 16 a 19 años, esta carrera me trajo bastante ansiedad y estrés, tanto que decidí dejar de fumar marihuana en la fase de mi proyecto final por que sentía que ya no podía más. Apenas lo entregué volví a fumar solo que ya había una diferencia; ya no le encontraba sentido a seguir viviendo así, se que fue el Espíritu Santo el que hizo que pensara eso. Tomé la decisión de viajar a Canadá donde conocí por primera vez la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el trabajo que mi tío consiguió para mí; sin darme cuenta guardaba el Sábado y era vegano. En mi mente cada día habían más preguntas sin contestación,   las personas con las que trabajaba respondían a la mayoría, pero no era suficiente. Tenía deseos de conocer más a ese Dios al cual ellos servían aunque para mí en ese momento no tenía mucho sentido; sin saberlo Dios me estaba preparando para servirle. Lo entendí mejor cuando por cuestiones de trabajo viajé a Bolivia y allí llegué a la Fundación Orión. Esa primera vez, el pensamiento cruzó mi mente fue que en este lugar está la presencia de Dios; pensaba quedarme solo por ese fin de semana, pero resultó que terminé quedándome por 3 semanas finalmente.

Al salir nuevamente a visitar mi familia pasaron muchas cosas, gracias a Dios que a pesar de eso me permitió regresar a la Fundación Orion, hacía 3 semanas que las clases había iniciado; yo estaba trabajando cuando alguien que iba pasando me dijo: oye tú ¿Por qué no estudias?… deberías estudiar. Después otras tres personas más me dijeron lo mismo; ahí ya estaba batallando, no había pasado por mi mente estar de nuevo detrás de un escritorio recibiendo clases, pero Dios insistió de una manera más clara por medio de Boris uno de los estudiantes, Él se acercó a mí y habló muy seriamente a cerca de por qué yo debería considerar la idea de estudiar, fue allí cuando ya no pude resistirme más, justo ese mismo día estaba la Junta Directiva reunida, así que le hablé al Dr. Kim contándole mi deseo de estudiar, teniendo en cuenta que en ese momento yo no sabía ni hablar español; Él aceptó y fue así que empezó mi verdadera preparación, mi vida cambió por completo. Actualmente llevo 7 años aquí y el Señor me sigue sorprendiendo!! me preparó y ahora me está utilizando para preparar a otros y así terminar con la comisión que nos dejó de predicar el evangelio a toda nación, tribu, lengua y pueblo.

Mi deseo es que nos podamos preparar todos juntos para recibir a nuestro Señor Jesucristo.

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